Terapias para el estrés
Podemos definir el estrés como la combinación de elementos ambientales, pensamientos negativos y las respuestas físicas, que interactúan produciendo un estado de ansiedad, cólera o depresión.
Para el tratamiento del estrés se utilizan técnicas de intervención cognitiva, y existen varias, dependiendo de los síntomas que el paciente experimenta. Estas técnicas pueden ser aplicadas por un terapeuta o por el propio paciente, siempre que se realicen en un sitio tranquilo, de manera diariamente, para generar nuevos patrones de pensamiento y conducta.
Para escapar del círculo que forma el estrés es necesario alterar la situación disparadora de la reacción de alarma, o cambiar los pensamientos o las respuestas físicas.
La aplicación de estas técnicas requiere de una intervención en los pensamientos automáticos de las personas (que resultan de la forma en que cada uno se explica el mundo a sí mismo).
Para controlar estos pensamientos automáticos, debemos recordar los pensamientos que se tenían antes de que comenzaran los sentimientos de ansiedad y los que acompañaron a dicha emoción mientras se manifestó.
Los pensamientos son los que ocasionan los sentimientos. Por eso, cuando aparecen las emociones dolorosas, debemos preguntarnos si los pensamientos que las ocasionaron son reales.

Técnica para combatir los pensamientos deformados:
Esta técnica sirve para reducir la intensidad y frecuencia de la ansiedad, la depresión, la desesperación, la ineficacia, la baja autoestima, la cólera y el perfeccionismo compulsivo.
Primero debemos aprender a identificar los pensamientos deformados, que se clasifican en:
• Filtraje: es una distorsión semejante a una visión de túnel, donde sólo podemos ver un elemento de la situación que nos interesa, perdiendo el resto.
• Pensamiento polarizado: es la tendencia a percibir las situaciones de manera extremista, sin términos medios.
• Sobre-generalización: se produce una generalización a partir de un simple incidente. Esta distorsión conduce a una vida restringida.
• Interpretación del pensamiento: la persona interpreta los pensamientos ajenos y realiza presunciones sobre las reacciones de los demás frente a su persona. • Visión catastrófica: la persona constantemente realiza hipótesis sobre fatalidades que podrían ocurrir.
• Personalizar: es la tendencia a relacionar todo lo que ocurre con uno mismo. En estos casos, se tiene a tomar todo como indicio para analizarse y valorarse a uno mismo.
• Falacias de control: las personas pueden ver distorsionado el sentido del poder y del control. Esto puede tener dos formas, que se sientan controlados y por eso se bloquean. O que se sientan omnipotentes, y creen ser responsables por todos y de todo.
• Razonamiento emocional: es la creencia de que somos lo que sentimos que somos. (Si nos sentimos perdedores, entonces lo seremos).
• Creer que la felicidad depende de los demás. Esto incluye culparlos, exigirles, ocultarles cosas y negociar.
• Generalizaciones: a partir de un par de cualidades, se tiene a generalizarlas, obteniendo una visión del mundo estereotipada.
• Establecimiento de reglas inflexibles que nos obligamos a cumplir y a los demás.
• Querer ser dueños de la razón y juzgar a los demás.
La técnica para combatir los pensamientos deformados consiste en una serie de pasos: debemos identificar lo que se sintió y lo que pensamos en dicha situación.
• Nombrar la emoción
• Describir la situación o suceso que la provocó
• Identificar las distorsiones de pensamiento en las cuales incurrimos
• Eliminar dichas distorsiones reescribiendo ese pensamiento