Terapia de Pareja

Terapia de parejaConflicto de pareja que no podes resolver sin una ayuda Mi novio y yo discutimos todo el tiempo por el mismo tema en la terapia de pareja.

El siempre tiene ganas de hacer el amor a la mañana, a la tarde, a la noche, en la cocina, en la cama, en el living... Y yo soy distinta Necesito que el momento sea especial, catar /raí i-quila y desenchufada de los problemas ', cuenta Vanesa", una nutricionista de 30 años. "No soporto que mis deseos vayan a contramano de los suyos, pero realmente no se me ocurre una solución para este problema".

Incluso las relaciones más consolidadas tienen conflictos que no pueden resolver. "Aún después de años de convivencia, la mayoría de las parejas pelean sobre los mismos temas una y otra vez", dice John Gottman, profesor de psicología/ autor de Por qué fracasan los matrimonios. Claro que puede ser frustrante, pero estresarte por encontrar una solución a cada conflicto no es la respuesta.

Así que si vos creías que en esta nota te íbamos a dar la clave para resolver estas cuestiones, te ahorramos el suspenso: no tienen solución, por lo menos a corto plazo. De hecho, Gottman hace una sorprendente sugerencia: ni siquiera trates de superar tus problemas en terapia de pareja. Acepta que muchas veces vas a tener que hacer concesiones y aprender a aguantar las cosas que te molestan de él, antes de que éstas se transformen en una lucha sin cuartel. Algunos problemas muy comunes en las parejas e investigamos la forma de que le vos y tu hombre puedan seguir juntos (y amarse más que nunca) a pesar de las turbulencias.

La terapia de pareja

En los cuatro años que llevamos juntos, Miguel jamás llegó a horario a encontrarse conmigo. Y, a pesar de que se lo recrimino constantemente, es como si hablara con una pared", se queja Jamín, de 24 años, estudiante de filosofía. A Gottman no le sorprende el problema de Jazmín: según él, es imposible "resetear" el reloj interno de una persona. Pero sí piensa que se puede aprender a no convertir la impuntualidad crónica en una fuente de disputa. Cuando te enojas, tu pulso cardiaco empieza a subir", explica el terapista. "Si logras reducirlo, podes manejar tus emociones y controlar la necesidad de discutir". Así que la próxima vez que tu chico llegue tarde, mientras lo esperas, respira profundamente seis o siete veces. Luego, tensa al máximo tus músculos más contracturados y aflójalos. Esta técnica bajará tu ritmo cardíaco. Quizá no te saque las ganas de pelear, pero al menos eliminará tus instintos "asesinos" y hará que la discusión se mantenga dentro de límites civilizados. También podes engañarlo para que llegue a horario. "Si quedamos en ¡r al cine y la película empieza a las 20:30, le digo que venga a las -19:50", confiesa Sandra, una abogada de 32 años.

 

De todas formas, siempre asegúrate de tener un "plan B", en caso de que tu novio llegue tarde y . exista la posibilidad de que la salida se arruine. "Si nos encontramos a tomar algo después del trabajo, quedamos en vemos dentro del bar", ex plica Manuela, de 27 años. "Cuando finalmente llega, yo ya me calmé con unan papas fritas o una cerveza ". O simplemente, llévate un libro o una revista. Si tenes algo interesante para hacer, no vas a devanarte los sesos pensando dónde cuernos se metió. Discutir por dinero en la terapia de pareja "Mi marido es muy gastador, mientras que yo tiendo a ser lo más ahorrativa posible", cuenta Silvia, de 30 años, empleada en un negocio. "Siempre que tocarnos ese tema, terminamos a Tas gritos y durmiendo separados". Antes de que cualquiera de los dos pierda los estribos, ambos necesitan comprender por qué tienen este problema. "Lo más probable es que, en el fondo, partan diferentes concepciones sobre el valor del dinero, originadas en la educación que recibió", dice Gottman. Por ejemplo, hay personas que sueñan con jubilarse a una edad temprana, mientras otras desean seguir trabajando toda la vida como si tuvieran 20 años. "Los sueños de la gente son parte esencial de su identidad, así que es muy importante para la pareja mantener vivas las ilusiones de cada uno de sus integrantes", indica Gottman. Por suerte, hacer concesiones con respecto al dinero no es una misión imposible.

Pueden probar abrir cuentas separadas o dividir el sueldo de los dos en mensualidades "semanales". "Parece tonto, pero una vez que acordamos que pagaríamos las cuentas y luego cada uno sacaría la misma cantidad de plata de la mensualidad, se acabaron las discusiones", cuenta Susana, de 29 años. "Y nos juramos en la terapia de pareja no juzgar jamás al otro por la forma en que decida gastar su parte". Desfaje "social" "A Lucas le encanta salir y reunirse con los amigos. El se prende en cualquier evento en el que I unja gente y un par de cervezas", cuenta Natalia, de 28 años. "En cambio, para mí, el mejor plan es quedarme en casa viendo una peli y abrazada a él. Y Lucas siempre termina enojado, porque la mayoría de las veces no tengo ganas de acompañarlo a alguna reunión ". Esta falta de sintonía "social" es un clásico. Las parejas que saben pasarla bien juntas casi siempre tienen menos conflictos. A grosso modo, todos tenemos una tendencia natural hacia la introversión o la extraversión. Generalmente, a las personas extrovertidas les gusta estar cerca de otra gente casi todo el tiempo, incluso cuando se sienten deprimí- I das o tienen un mal día. En cambio, los tímidos prefieren quedarse solos cuando están bajoneados (y cuando no, también), porque í en esos momentos el contacto con otras personas se transforma en un problema más. Si a vos y a ti i chico les encanta bolichear e ir a fiestas llenas de gente, lo más probable es que no tengan conflictos en este sentido. Y lo mismo pasa cuando a los dos les gusta quedarse en casa haciendo fiaca y disfrutando de la intimidad.

El problema se presenta cuando uno es muy sociable y el otro tiene una onda más tranquila y ahi es donde la terapia de pareja tiene mas efecto. Nuevamente, aquí no hay una solución mágica, porque es ridículo querer cambiar la personalidad de tu pareja. La clave es aprender a aceptar este rasgo de carácter del otro y tratar, de vez en cuando, de acompañarlo en las actividades que le gustan, sin descuidar las tuyas. Por ejemplo, si vos sos la más "tranqui", proponéte acompañarlo una o dos veces por mes a alguna reunión social. Lo más probable es que termines pasándola bien y a til novio le va a encantar poder divertirse con vos a su lado. O arma programas que dejen conformes a medias a los dos: una reunión, pero en tu casa y con poca gente. Esto protegerá tu necesidad de intimidad y le dará a tu amor el mínimo de "acción social" que necesita. A su vez, él tendrá que acceder a quedarse en casa algún fin de semana del mes. Convengamos que la perspectiva de pasar una noche entera haciéndote el amor le hará olvidar cualquier programa con sus amigotes. Limpieza y orden "No entiendo qué tiene mi novio contra los roperos", dice Nancy una peinadora de 29 años.

"Todas sus cosas terminan siempre amontonadas en la cama y completamente revueltas". El desorden de tu pareja es algo difícil de ignorar: sus llaves, cigarrillos, medias y otros objetos decoran el piso del departamento y el muy descarado ni siquiera se inmuta. Cada vez que til vieja o tus amigas te vienen a visitar, vos tenes que acomodar todo a las apuradas para que no se lleven la impresión de que sos una desprolija. ¿Querés resolver el problema de una vez por todas? Bueno, tenemos malas noticias. "A veces, lo mejor es adaptarse a las costumbres de tu novio, por poco placenteras que te resulten; que intentar cambiar un hábito que nació i/ morirá con él", aconseja Susan Page, autora de Cómo unirte más a tu pareja. Gottman dice que probablemente no vas a lograr cambiar el desorden de tu chico, así que tendrás que aguantarlo. Empezá por concentrarte en los aspectos positivos de su personalidad. Por ejemplo, su sentido del humor. (Claro que si til novio es la versión masculina de Mónica Geller, de Friends,y vos sos lo contrario, lo dicho anteriormente corre para vos).

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