Técnicas para la terapia de pareja
Las diversas técnicas empleadas para la terapia de pareja tienen como una de sus utilidades la de permitir a la pareja visualizar si existe la posibilidad de reintentar la relación o si por el contrario, la situación no tiene futuro.
En los primeros tiempos de la terapia de pareja, se limitaba a la búsqueda de una visión externa que facilite el entendimiento entre los miembros de la pareja. Las modernas técnicas de terapia ofrecen además de la instancia de diálogo, una serie de técnicas con ejercicios que faciliten la revisión de los problemas y las diferencias entre los miembros de la pareja.
Algunos aspectos de la terapia de pareja y sus técnicas:
Las técnicas de la terapia de pareja cuentan con ejercicios para que las parejas realicen.
Uno de los ejercicios de pareja que es muy útil para comenzar la terapia es el de escribir una lista de los aspectos que se valoran y los que molestan del otro. Este ejercicio permite la exploración mutua y ayuda a comprender mejor la relación y a corregir elementos disonantes.
Otro ejercicio consiste en la observación de imágenes y relatos propios y ajenos para comparar la relación con otras relaciones. Esto permite conocer el ideal de pareja de cada integrante de la pareja y con esta información, poder aproximarse a un modelo que conforme a ambos.
También hay técnicas que permiten que las parejas expresen mejor sus necesidades, de forma que exploren sus prejuicios, formulen sus proyectos individuales y compartidos. Esto se encamina a un mejoramiento de las negociaciones en los aspectos cotidianos (cuestiones como dinero, horarios, salidas, etc).
Las técnicas son útiles para aquellas parejas que deciden que vale la pena intentarlo de nuevo, como para aquellas que deciden separarse. Las primeras mejoran las expectativas de su relación y las segundas pueden llegar a la separación de manera más amistosa.
Las técnicas permiten establecer aquellas parejas donde uno de los miembros se ha aferrado al otro para sostener su autoestima, en este tipo de relaciones, uno toma el rol dominante y el otro el rol sumiso. En estos casos, la terapia permite una mejora en la autoestima del miembro débil, lo que permite redimensionar la relación y proceder a la separación en caso de que sea necesaria o su reanudación en caso contrario.