Separación matrimonial
La separación matrimonial es una situación intermedia entre el matrimonio y el divorcio. Esta situación puede prolongarse por mucho tiempo en los países que no han adoptado el divorcio.
Aspectos legales de la separación matrimonial:
Durante la separación, continúa existiendo el vínculo matrimonial, pero cesan muchos de los derechos y obligaciones de la pareja: desaparece la obligación de vivir en el domicilio conyugal. El régimen económico matrimonial debe liquidarse. Se procede a reglamentar la custodia de los hijos y se establece el régimen de visitas y la pensión alimenticia.
En tanto dure la separación, el vínculo matrimonial continúa vigente, por lo que los miembros de la pareja no pueden volver a casarse hasta que el divorcio se haya completado.
Existen dos tipos de separación, la de hecho, que es la separación física de los cónyuges y que no se ha legalizado. Y la separación judicial, que debe establecerse mediante sentencia judicial.
Aspectos emocionales de la separación matrimonial:
Una separación implica un costo emocional muy alto y en el caso de que existan hijos, se complica la situación.
El colapso del proyecto de vida conjunta implica un proceso difícil y arduo que requiere de un período de duelo, de cuya elaboración adecuada, depende que el pasaje a la siguiente etapa sea saludable.
La finalización del compromiso de matrimonio tiene aspectos positivos y aspectos negativos, pero siempre produce un impacto de importancia en lo familiar, personal y social.
Indudablemente, los hijos llevan la peor parte en esta situación, ya que se ven enfrentados a la ruptura de su familia sin tener posibilidades de incidir o impedir que ello ocurra. A esto se agrega que a pesar de no tener participación activa en la disolución de la familia, los niños tienden a responsabilizarse a sí mismos pues no alcanzan a comprender los alcances de este suceso. Esta situación les genera inestabilidad, confusión y ansiedad.