Mujer sin hijos

Mujer sin hijos

La crisis de los 40 significa un gran hito en la vida de una mujer, sobre todo cuando no ha tenido hijos. Es el momento en que se dan los cuestionamientos y se realizan los balances.

Los 40 es una edad crucial en la vida de una mujer, es el tiempo en que se produce la famosa crisis, debido a la proximidad de la menopausia y por ser la edad en que comienzan a notarse los estragos del tiempo.

Al llegar a los 40, la mujer se prepara para llegar a la menopausia, algunas ya la han alcanzado. Los cambios hormonales ocasionan una tendencia al aumento de peso, pero no es la única consecuencia. También se da una disminución en el grosor y cantidad del cabello, hay mayor riesgo de padecer ciertas enfermedades (osteoporosis, diabetes, enfermedades cardiovasculares).

Los cambios hormonales y los cambios físicos en esta edad provocan una falta de confianza en la mujer, con lo cual se ve sometida a la angustia y la depresión que le ocasiona el ver mermados sus encantos.

La mujer a esta edad sufre la desesperanza al no sentirse atractiva, ver que su cuerpo se marchita. Es entonces que surge una necesidad imperiosa de sentirse joven nuevamente, esto las lleva a la práctica de ejercicios, someterse a tratamientos o cirugías plásticas. Es el momento en que necesitan destacarse, en el ámbito laboral, profesional, personal, y esto las somete a un estado de estrés y depresión.

Cuando a esta crisis se suma el no haber alcanzado la maternidad, puede ocasionar depresiones profundas y cuestionamientos radicales en la mujer.

 

Ser mujer sin hijos:

Hay diversas razones por las que una mujer puede llegar a los 40 años sin ser madre, ya sea que vaya postergando su deseo maternal por priorizar su trabajo o su carrera, o porque no encuentra al hombre apropiado para formar una familia con hijos. También está el caso de las mujeres que padecen de infertilidad u otros problemas de salud que les impiden ser madres.

La infertilidad representa un problema grave para la mujer que ve cortado su deseo de ser madre por motivos ajenos a su voluntad. Este trastorno suele sumirlas en la depresión, menoscabando su autoestima considerablemente. Estas mujeres se sienten frustradas y avergonzadas por no poder cumplir con el rol que la sociedad les ha asignado. Este problema muchas veces ocasiona la ruptura de la pareja.

Cuando la mujer logra comprender que la maternidad es una meta impuesta en su vida y no una aspiración propia, puede afrontar mejor su infertilidad. Dejar a un lado una meta irreal y sustituirla por metas y aspiraciones que quedaron ocultas por la urgencia impuesta por la sociedad.

Es conveniente que las mujeres con problemas de fertilidad consulten con un terapeuta que les ayude a colocar en su verdadera perspectiva los hechos y relativizar la infertilidad. A partir de entonces, las mujeres sin hijos pueden replantearse sus expectativas ante la vida y retomar sus metas para salir a conseguirlas.

Una mujer que no tiene hijos, no es menos mujer por ello, debe aprender a disfrutar de las ventajas que esta situación le ofrece, el tiempo libre para emplearlo en lo que prefiera, la libertad y menores responsabilidades.

La mujer sin hijos puede dedicarse de lleno a una carrera, a explorar el mundo, emprender aventuras sin temer por quien deja detrás.

En definitiva, ser madre no tiene por qué ser la meta de una mujer, existen infinitas opciones a las que puede aspirar y son perfectamente obtenibles, si de verdad lo quiere.

La mujer soltera actual ya no es una fracasada como antiguamente. Estas mujeres han ganado posiciones en el mercado laboral, independencia y confianza en sí mismas. No necesitan un hombre a su lado para sentirse realizadas.
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