La elegancia no tiene edad
Cuando una mujer es joven, prácticamente no necesita más que su belleza para ser atractiva y estar presentable en cualquier ocasión. Pero cuando llegan los 40, el tiempo nos muestra su factura. Por eso es necesario que comencemos una rutina de cuidados para la piel y el cuerpo desde temprana edad. Claro que la rutina será muy simple a los 20, pero con el paso del tiempo, se irá complejizando. 
Establecer una rutina de cuidados físicos:
Para lucir bien a toda edad, no bastan los genes, es necesario ayudarlos con ciertos cuidados básicos como una buena alimentación, ejercicio físico y los cuidados de la piel.
La alimentación adecuada nos garantiza una buena salud en general, esto se verá reflejado en nuestra piel, que lucirá hidratada y saludable. Otro beneficio de la buena alimentación es la salud corporal y la energía física, lo que nos permitirá emprender el ejercicio físico para mantenernos ágiles y delgadas. De este modo, se forma un círculo de cuidados que se retroalimenta, facilitándonos la tarea.
La higiene de la piel es fundamental para eliminar toxinas, espinillas y equilibrar el pH de la misma. Es necesario retirar el maquillaje cada noche en caso de utilizarlo. El empleo de hidratantes contribuye a mantener la elasticidad y humedad naturales de la piel. Pasados los 40 años, será necesario agregar alguna crema que aporte los nutrientes que la piel ha perdido como: vitamina A, E, elastina, colágeno, calcio, magnesio, etc. También es necesario utilizar cremas con pantalla solar, ya que el sol va dañando la piel con el paso del tiempo, y de este modo se evita la aparición de manchas que naturalmente surgen con la edad.
La práctica de ejercicio físico desde la juventud, contribuirá a retrasar el envejecimiento y a mantener la musculatura tonificada, lo cual previene la aparición de osteoporosis. Además, el ejercicio nos permite mantener la flexibilidad y movernos con soltura y elegancia, elemento clave para no demostrar la edad.
Algunas claves para mantener la elegancia después de los 40:
Seguir los dictados de la moda no es la mejor forma de lograr la elegancia. Para alcanzar nuestro objetivo debemos en primera instancia conocer a fondo nuestro cuerpo y encontrar la forma de explotar nuestras virtudes y ocultar nuestros defectos. Esa debe ser la premisa para conseguir la elegancia.
Evitar la ropa apretada y la ropa embolsada. Nuestro vestuario debe quedarnos ajustado al cuerpo sin que nos comprima. El efecto matambre que forman las abotonaduras forzadas resulta penoso. Tampoco nos favorece aquella ropa que cuelga por todas partes, como si fuésemos una carpa a punto de desplomarse.
El maquillaje es un arma de doble filo, bien utilizado nos sirve para disimular todos nuestros defectos, pero si lo utilizamos como un ornamento, nos convertiremos en una mascarita. Lo mismo ocurre con el esmalte de uñas. Hay colores para cada vestuario, pero también para cada edad. Pero si no somos capaces de llevar el esmalte impecable, mejor evitarlo.
La ropa interior debe ser de buena calidad, con elásticos suaves y flexibles. También es preciso utilizarla del tamaño apropiado, para que no nos ajuste demasiado, pero tampoco nos cuelgue.
La tintura del cabello es todo un tema. Requiere de mucho tiempo el mantenerla siempre impecable, evitando los crecimientos en las raíces. Mucho más difícil es cuando tenemos canas. Si no contamos con el tiempo necesario, es mejor utilizar nuestro color natural. En caso de que tengamos canas, la única forma de disimular los crecimientos es utilizando una tintura de color muy claro o reflejos desde las raíces.