Estudiar a los 40 años
Son muchas las mujeres solas que deciden retomar o iniciar sus estudios pasados los 40 años. Estudios que postergaron por múltiples razones como el matrimonio, el trabajo, etc.
Estas mujeres encuentran una nueva posibilidad gracias a la soledad y sus ganas de aprender, explorar, descubrir. El entusiasmo es el motor que les permite sobrellevar la carga horaria extra en sus vidas y la soledad, les permite la libertad de dedicar su tiempo a lo que más les plazca.
Un título obtenido a esta edad no implica una fuente laboral instantánea, pero sí muchas satisfacciones personales y algunas oportunidades laborales en otras áreas. Por ejemplo, muchos puestos empresariales requieren la posesión de un título universitario e idiomas.
Emprender los estudios a la edad adulta no es lo mismo que en la juventud, cuando las neuronas estaban en pleno funcionamiento y se acababa de salir del secundario. También está el hogar, que estas mujeres deben llevar solas, en algunos casos con hijos a su cargo. El trabajo que deben compatibilizar con los nuevos estudios.
Debemos tomar en cuenta que si se ha dejado de estudiar por un período muy largo, el cerebro ya no contará con las mismas habilidades para el estudio, por lo que tomará algún tiempo y mucho ejercicio para ponerlo nuevamente en forma.

La opinión científica:
Según investigaciones, estudiar es beneficioso para el cerebro, y si se trata de una materia que nada tenga que ver con nuestra rutina, tanto mejor.
Con el paso de los años, el cerebro va perdiendo neuronas y por lo tanto, habilidades. La memoria es la primera en verse afectada por esta pérdida de neuronas, pero el cerebro puede subsanar este problema creando nuevas conexiones entre las neuronas que le restan y de este modo, restituir parte de las funciones perdidas. Para crear estas nuevas conexiones, el cerebro debe ponerse a trabajar y esto se logra ejercitándolo.
La mejor forma de ejercitar nuestro cerebro es aprendiendo cosas nuevas, pues esto obliga a nuestras neuronas a establecer nuevas conexiones para lograr cubrir sus necesidades.
También las neuronas dedicadas al lenguaje se van atrofiando por falta de uso, y para restablecer sus funciones. Podemos realizar tareas sencillas como conversar o leer en voz alta.
Según los expertos, el peor enemigo del cerebro es la rutina. Obligarlo a trabajar con ideas y conceptos que escapan a nuestras creencias es la mejor manera de ayudarlo. También resulta una ayuda invaluable, el enfrentar nuestras creencias y postura con otras diametralmente opuestas, pues nos obligan a reconsiderar nuestra percepción del mundo y aumentar las conexiones neuronales.
En definitiva: nunca es tarde para estudiar, basta con las ganas y la perseverancia para lograrlo. Concretar aquellas aspiraciones que habíamos postergado por tanto tiempo, nos traerá una enorme satisfacción.