Los mitos sexuales
La sexualidad humana está rodeada por una serie de mitos y creencias populares que se prestan a confusiones y conflictos, ya que no son reales, dificultando la relación de pareja.
Un mito es una creencia, una interpretación relatada como una fábula, que se difunde como si fuera una verdad sin serlo, a pesar de que luzca creíble, la información que contiene es errónea.
Los mitos sexuales pueden resultar muy dañinos para las relaciones de pareja y ocasionar serios perjuicios. La corrección de dichos mitos es de gran utilidad para la educación.

Algunos de los mitos sexuales:
• El sexo es siempre espontáneo y natural: no siempre. En general es necesario planificar los encuentros sexuales en la pareja, para escapar a la rutina y ahuyentar al aburrimiento, principalmente en las parejas de muchos años.
• No es correcto que la mujer tome la iniciativa en la relación sexual: este mito no es cierto. La mujer tiene tanto derecho como el hombre a proponer la relación sexual. Este mito ha llevado a que se tome por livianas a las mujeres que demuestran su deseo sexual y se atreve a expresarlo libremente. Esta creencia tiene un origen cultural muy arraigado, que se basa en una falsa información biológica, donde el macho es el activo que conquista, mientras que la hembra es pasiva y receptora. En la actualidad, los roles son perfectamente intercambiables.
• Lo más importante en el sexo es el rendimiento: esta creencia afirma que la satisfacción sexual se alcanza en base a la cantidad y duración de los orgasmos de ambos miembros de la pareja. Pero esto es un error basado en el énfasis en el sexo genital, dejando de lado las experiencias sensuales (de los sentidos) y la ternura, que son componentes tanto o más importantes para alcanzar la satisfacción.
• El hombre debe estar siempre dispuesto: esta creencia de que el hombre siempre debe estar dispuesto para el sexo, tiene un origen cultural y deja fuera de consideración el aspecto humano del hombre, reduciéndolo al equivalente de una máquina. Este mito puede ocasionar disfunciones eréctiles, debido a la presión social que ejerce sobre los hombres.
• El doble orgasmo femenino: esta creencia considera que la mujer tiene dos tipos de orgasmo, uno vaginal, que se considera maduro y otro clitóreo, que se considera inmaduro. El orgasmo es único, puede originarse por diferentes estímulos.
• La vida sexual femenina acaba con la menopausia: este es un gran error. Lo único que desaparece es la capacidad de procrear, pero nunca la sexualidad. Por el contrario, puede llevar a una sexualidad más placentera y libre, al desaparecer la posibilidad de un embarazo. El único inconveniente fisiológico que se presenta es la menor lubricación vaginal, pero se soluciona fácilmente con un lubricante artificial.
• Todo contacto físico desencadena una relación sexo-genital: la relación sexual no consiste únicamente en el coito, existen otras instancias que pueden ser tanto o más satisfactorias.
• La compatibilidad sexual de la pareja se demuestra por la simultaneidad de los orgasmos: esto no tiene por qué ser así. La pareja puede tener una experiencia ampliamente satisfactoria aunque ambos alcancen el orgasmo en diferentes momentos.
• Los médicos están preparados para tratar los problemas sexuales de sus pacientes: esto no es cierto. Sólo aquellos médicos que tienen una especialidad en sexología se encuentran en condiciones de tratar las disfunciones sexuales.