Culpa y preocupación

Culpa y preocupación

Como encontrar pareja
La culpa y la preocupación son sentimientos inútiles que nos paralizan e impiden que disfrutemos del momento. La culpa nos lleva a repetir constantemente hechos desafortunados del pasado. La preocupación nos angustia por sucesos negativos que podrían suceder.

Hay veces en que las causas por las cuales no conseguimos pareja están dentro nuestro. Independiente el entorno y de la situación, hay algo en nuestro interior que nos impide abrirnos a recibir a esa persona que estamos buscando ansiosamente.

La insatisfacción con uno mismo hace que no seamos capaces de relacionarnos con los otros, de establecer un lazo saludable, ya que si no estamos conformes con nosotros mismos, no lo estaremos con los demás, sin importar lo que hagan para conformarnos.

La insatisfacción puede deberse a múltiples factores, entre ellos, los sentimientos de culpa y preocupación. Estos sentimientos resultan muy nocivos a nivel psicológico, ya que provocan la fuga del presente, con lo que estamos perdiéndonos de todas las experiencias que la vida tiene para ofrecernos.

La culpa es un sentimiento que se relaciona con algún suceso de nuestro pasado.

La preocupación proviene de un miedo excesivo por el futuro, por lo que nos aguarda.

Ambos mecanismos tienen como consecuencia el alejamiento del momento en el cual vivimos, son sentimientos inútiles que nos inmovilizan.

La culpa:

Sentirse mal por algo que ya ocurrió no soluciona nada. No es posible cambiar lo que ya sucedió y no tiene objeto el auto flagelarse reviviendo el hecho una y otra vez.

Este mecanismo nos lleva a darle continuidad al error. Reviviendo en el presente lo que nos molestó en el pasado, es perpetuar el suceso negativo en el tiempo, convertirlo en un hecho eterno. Esto nos impide disfrutar del momento actual, o enfrentarnos a la realidad con la energía necesaria.

Es cierto que revisar los errores del pasado nos sirve para aprender, pero hay una diferencia entre recordarlo para aprender y revivirlo para castigarnos inútilmente. Este comportamiento muchas veces se extiende a los demás, y comenzamos a culparlos por cosas que nos suceden, lo cual nos impide relacionarnos adecuadamente con los demás y mucho menos, establecer una relación de pareja. Es necesario adoptar una actitud relajada y comprensiva, para poder estar abiertos al otro.

La preocupación:

La preocupación tiene una estructura similar a la de la culpa. Algunas personas se obsesionan con eventos futuros que no saben si ocurrirá. Esto les impide planear su futuro, enfrentarse a una pareja, pues lo ven como una fuente de desastres.

No es lo mismo ser precavido que preocuparse. Es saludable tomar en consideración todos los detalles al emprender una acción, lo que no es saludable, es perder el sueño pensando en lo malo que podría ocurrir de emprenderla.

La preocupación, al igual que la culpa, hacen que las personas permanezcan en estado de tensión permanente, perdiéndose de disfrutar lo que la vida tiene para ofrecerles. Por este motivo, conseguir pareja se torna dificultoso y en caso de conseguirla, la preocupación los mantiene a la defensiva, esperando en cada momento que ocurra lo peor.

La preocupación distorsiona los hechos, haciendo perder el foco de lo que realmente importa, para prestarle atención a pequeñeces. Una persona preocupada reaccionará con temor ante situaciones o estímulos, que de estar relajada, probablemente ni siquiera tendría en cuenta. Esto también lleva a que pierdan la fuerza y la claridad para concentrarse en los asuntos que en realidad les permitirían conseguir sus objetivos.

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